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Desconcentrar la pintura

Por Alejandra Mizrahi

 

Recordemos esos vasos plásticos plegables que usábamos cuando íbamos al jardín de infantes en los años ’80. Los aros de ese vaso serán ahora climas que se pliegan y despliegan cuando Goytía expone por primera vez en la ciudad de Córdoba: de afuera hacia adentro, de lo macro a lo micro, de lo universal a lo particular.

 

Aro o clima 1: Pachtwork de ciudades y luces de colores

En el paisaje diurno cordobés se pueden ver fragmentos de diferentes ciudades del país. En el centro vemos retazos de la plaza Independencia de Tucumán con algunos paseos coloniales salteños. La Capital aparece rodeando el centro histórico con edificios monumentales y cruces de grandes avenidas. Algunos barrios tienen plazas, como la de San Pedro de Jujuy con el folcklore saliendo de algún auto y el puesto de choripán en la vereda. De día Córdoba es un inventario de ciudades, retazos que forman un patchwork improlijo en permanente confección.
De noche se despliegan ondas lumínicas desde los edificios históricos que dibujan lo que se conoce como la media legua de oro cordobesa. Un recorrido de 2500 metros que convierte al paisaje nocturno en un boliche al aire libre.
Así, en el clima cordobés se siente transitar por una especie de eclecticismo escenificado.

 

Aro o clima 2: Un sistema de arte orgánico

Espacios de gestión independiente (Casa 13, Casa Taller), galerías de arte (El Gran Vidrio, Bluma, The White Lodge), museos e instituciones (Genaro Pérez, Mumu, Cabildo, Caraffa,), conviven y actúan de forma orgánica sobre el escenario ecléctico. Los artistas de la ciudad exponen constantemente, curan muestras, trabajan para la Universidad, la Municipalidad, etc. Hay un clima muy particular en el mundo del arte cordobés: activo, prolífico y orgánico.
En el paisaje que pasa de diurno a nocturno, los agentes se mueven, generan vínculos, trabajan para producir el texto de su obra, ensayan, aciertan, se equivocan y vuelven a acertar.

 

Aro o clima 3: La sala cuatro del Mumu

El Mumu, Espacio Cultural Museo de las Mujeres, es un museo municipal de Córdoba que lleva activo cuatro años. Lo gestionan en su mayoría artistas de la escena cordobesa y tienen un equipo de trabajo destacable. Para realizar la programación 2015, hicieron una convocatoria abierta de proyectos a realizarse en todas las salas del museo. El 5 de marzo se inauguraron las primeras tres muestras bajo el nombre Cuatro. Los artistas que exponen en el museo son Verónica Cuello, Carola Desiree y Agustín González Goytía.

El clima de la ciudad, el del mundo del arte cordobés y el que Goytía elaboró en la sala cuatro del Mumu, son como los aros del vaso plegable que desplegados estructuran la experiencia de un clima dentro de otro.

Entrar en la sala es ingresar a un clima.

Sobre una gabardina cruda, arrugada en sus cuatro lados, con restos de cinta de papel en los bordes, hay manchas de colores de una paleta limitada (rosa, naranja y azul). Lo demás son trazos muy finos o manchas de color negro. La pintura está clavada en la pared sin bastidor que tense la tela. Ésta cae sobre el muro, parece haberse realizado por un largo tiempo. Las manchas se superponen a otras, las líneas a otras líneas, manchas y líneas también. Algunas manchas parecen descargas de pinceles que se usaron en otras pinturas. Luego las formas, que también están superpuestas: personajes, restos de ornamento arquitectónico, retratos, animales o pedazos de ellos.
En la pintura hay un clima que se desborda en el espacio: ahí es donde aparece Alianza. En la pintura más grande de la sala se concentra todo el clima que, como el polvito de jugo en sobre concentrado que al echarle agua se expande e inunda de color y sabor toda la botella, se despliega en la sala. En la pintura hay una concentración de la pintura y en el espacio una desconcentración de ella.
La instalación es la constelación que se forma después de varios días en los que los objetos y las pinturas gravitan en la sala. Goytía los acomodó uno a uno. Los relacionó y los hizo dialogar. Los materiales se encuentran con otros y hablan de su condición material: la madera y el bronce, la tela y el papel, el plástico y el alambre. Los objetos se encuentran con otros y hablan de su condición objetual: cucharas y servilletas de tela, micrófonos y perchas, flores y cadenas, raquetas y tijeras. La temperatura de la luz ancla a la sala en un espacio doméstico, en una situación de entrecasa. El clima se enrarece cuando vemos que los materiales están dispuestos como si alguien hubiese jugado por horas con todos ellos y luego, sin haber vuelto a poner las cosas en su sitio, hubiera desaparecido. Al desaparecer el cuerpo que arma la escena restan construcciones casi absurdas, que sin la referencia del cuerpo han perdido ya su pretendida funcionalidad. Los elementos cambian su función, pierden su objetivo principal para optar por otro. Los objetos empiezan a parecer otros.
En el espacio hay una desconcentración incluso de lo cotidiano; no sólo la pintura se ha desconcentrado en el espacio sino que también los objetos están desconcentrados de su función. Elementos varios se articulan en una guirnalda que atraviesa toda la sala. Cucharas, flores, cables, alambres, un pedazo de vellón, patas de una mesa de madera, todos los elementos forman una constelación, un nuevo orden que nos desconcierta en el espacio conocido.

Los objetos y las pinturas parecen formar parte de una colección cuya lógica se impone cuando todo esta dispuesto en el espacio. Benjamin, en un texto sobre el arte de coleccionar, hace alusión a esta acción y a todo aquello que esta embebido en los objetos, como el tiempo, los dueños anteriores, una época, los lugares, etc. Todo esto termina dando un marco a cada objeto que luego se pone en diálogo en la constelación, la cual resulta anacrónica. Los elementos presentes en la instalación poseen biografías particulares que entran en tensión dialéctica.
Goytía llega al museo con unas valijas llenas de pinturas y objetos que con el correr de los días se disponen en el espacio. El tiempo que transcurre entre su arribo a la sala y el día de la inauguración son claves dentro de su producción. Construir un clima específico requiere de la acción de habitar el espacio por un periodo determinado. De esta forma, Alianza se suma a una serie de instalaciones que el artista viene realizando, que tienen como denominador común el establecimiento de las relaciones entre objetos que colecciona y sus pinturas, las cuales, a su vez, son la evidencia de un repertorio de formas que viene recopilando en su obra desde hace años.

 

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