ESPACIO-LA-PUNTA-011

El columpio (obra relatada)

Por Pablo Guiot

 

La instalación está compuesta por una bandeja rectangular hecha en hierro y chapa apoyada en el piso de la sala, dividida en dos sectores iguales, por dos tipos diferentes de arcilla en polvo contenida en dicha bandeja, que generan una línea media divisoria. En el centro de la estructura, se alzan dos columnas de hierro con un travesaño que sirve de base donde se monta un pequeño motor que hace mover en forma de péndulo un columpio con una figura humana sentada sobre el mismo, modelada en arcilla cruda. Arriba, en el centro del travesaño, hay oculto un recipiente con agua y un sistema controlado de goteo hacia el suelo. En el suelo, bajo el columpio, hay un pequeño declive del terreno de arcilla, en forma circular que está cubierto por una delgada capa de agua, sector donde ambos tipos de arcilla se encuentran y mezclan. La figura humana, hecha con un tercer tipo de arcilla, también se contacta con las otras dos, a través de ese charco producido por el goteo de agua. Las dimensiones y el volumen del agua del charco, se mantienen estables, ya que la misma cantidad de agua que cae al hueco, sale por acción del roce con el agua de la figura de arcilla, que salpica con el líquido sectores secos de arcilla a ambos lados del centro, o es absorbida por la arcilla del suelo y la de la propia figura. Dicha figura, está hecha a partir de un esqueleto y una malla metálicos que impiden que se desarme. La combinación entre la humedad que recibe por el goteo y el contacto con el charco, más el aire a través del movimiento pendular, le dan un aspecto húmedo permanente, sin que se seque del todo ni que se desmorone por exceso de humedad. La estructura central dada por las columnas y el travesaño, más el límite dado por los dos tipos de arcilla, remiten sutilmente a un cruce fronterizo. Esta figura columpiándose, juega en el límite de dos territorios, va deliberadamente de un lugar a otro, cruza infinitas veces la frontera, y en esa acción mezcla el entorno y se mezcla a ella misma. Lleva lo de un lado al otro, pero también mezcla y reparte su propia territorialidad interna. El charco, (imagen que remite al efecto posterior a una lluvia sobre los huecos de tierra bajo las hamacas y que espeja el cielo) es el máximo punto de conexión, el punto barroso donde se desdibujan los límites, donde se equilibran las tensiones entre el cambiar la totalidad de las cosas y el no cambiar absolutamente nada.

 

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