El origen de la revolución

El origen de la pintura

Por Piero Sogno

 

Futanari es una categoría del porno japonés que reúne todo tipo de prácticas sexuales entre personas que cuentan con ambos órganos reproductores. Esta ambigüedad genital sumada a una combinación diferente de los cromosomas que dificultan la identificación con los estándares masculino/femenino dan lugar a la intersexualidad.
*
En 1989 la performer quirúrgica Orlan propone otra versión de la pintura de Courbet “El origen del mundo”, reemplazando la imagen en primer plano de la vagina del original por una erección, titulándola: “El origen de la guerra”.
En marzo de 2015, en San Miguel de Tucumán, Sol Rodríguez Díaz se apropia de estos dos gestos opuestos y los funde en una sola pintura, aboliendo la separación de géneros en una propuesta inquietante. Un desnudo dotado de una verga colosal en un cuerpo con tetas y curvas. Dos cuerpos en uno, dos miembros en uno. Ni masculino ni femenino; meta-género, super-sexualidad. Hay encerradas en esa operación una potencia generadora y la voracidad libidinal de una máquina hidráulica en marcha perpetua, el deseo insaciable.
*
En su manifiesto contra-sexual Beatriz Preciado nos pone frente a los mecanismos del hetero-centrismo y nos invita a renunciar a los lazos de género que nos sujetan a un determinado tipo de identidad sexual. Asimismo propone una descentralización de los órganos erógenos distribuyendo la sexualidad a lo largo del cuerpo entero. Estas prácticas están dentro de las teorías queer que se proponen poner en discusión las categorías de clasificación de la identidad sexual. Su objetivo es detonar las estructuras hetero-normativas mediante prácticas subversivas como el “terrorismo anal”.
*
Si el marco dorado en ambos cuadros – el de 1866 y el de 1989- sugieren una radiación, un halo, alrededor de la obra, Sol -por el contrario- irradia su pintura con esa aura espectral producida por un cañón. Esta proyección genera una vibración no solo cromática en el andrógino sino también una inyección de vida. El electrochoque que enciende el mecanismo deseante de la obra. Es la forma que tiene de tocarnos con el reflejo de la luz y encendernos a nosotros también.
Esta experiencia nos pone directamente frente a nuevos modos de ver y percibir el cuerpo. Sol apagó la luz de la “sexualidad normal” para invitarnos a explorar otras posibles formas de erotismo.

“El origen de la revolución” es el título de la obra, y creo que está claro a qué tipo de rebelión nos está induciendo.

 

Foto: Emilia Longhini – Galería Borde

 

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Copyright © 2013 SENSO - Todos los derechos reservados