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Juegos de rutina. La disputa entre la comodidad y la interrogación en el arte de Tucumán

Por Romina Rosciano Fantino

 

He observado a lo largo de estos últimos años que no han sido pocas las veces en las que arribé a resultados eficaces partiendo de una pregunta eficaz, o como dice una querida docente, artista, investigadora y amiga, Ana Claudia García, no son los resultados los que fallaron sino que “el problema está mal planteado”. ¿Cuál sería la pregunta eficaz para analizar la escena de las artes visuales de Tucumán? O, ¿cuál sería el problema a observar y resolver? Para algunxs será el mercado, o en todo caso, la ausencia de este. Para otrxs, las políticas del Estado que desatienden las necesidades de lxs artistas y de las instituciones. Para otrxs tantxs, la formación académica atropellada de percances políticos, institucionales y pedagógicos. ¿Cuántxs artistas nos hemos preguntado por nosotrxs mismxs y por las “políticas artísticas” que comandan las órdenes de nuestra producción? ¿Tenemos conciencia de cómo somos en tanto artistas, en tanto productorxs de sentido, en tanto ciudadanxs activistas de la cultura?

Así es como revoloteando por las muestras locales asiento mi atención sobre lxs artistas mismos y sus prácticas. Siempre tengo muy presente la crítica que hace Wittgenstein a Descartes acerca de cómo a pesar de haber dudado de Dios, del conocimiento, del hombre, de la moral -en fin, de todo-, no dudó de aquello de lo cual dependen todas esas cuestiones: el lenguaje. Así como el lenguaje pasó por alto en las reflexiones de Descartes, me pregunto si lxs artistas no estamos pasando por alto la reflexión por aquello de lo cual dependen mercado, instituciones, políticas: lxs artistas mismos y su producción. No es una pregunta egocéntrica acerca de quiénes somos y quién es mejor que quién; por el contrario, la pregunta apunta a hacernos una revisión, a someternos a alguna autoevaluación que acerque una respuesta medianamente eficaz sobre la escena tucumana.

El primer indicio que encuentro para sospechar de lxs artistas y de su producción es esta suerte de rutina en la que nos hayamos inmersxs en nuestra vida cotidiana y, a la vez, profesional. Ir y venir a muestras en museos, centros culturales y galerías, es una práctica compartida por lxs artistas; una práctica y una afortunada responsabilidad que nos implica en tanto vinculadxs al arte. Me pregunto cómo es posible la rutina en una disciplina que pretende ser siempre innovadora, combativa, que se instaló como la práctica de rupturas de las rupturas, como lo es el arte. Sin duda, es posible; sin duda, es lo que alimenta la vida cultural de Tucumán. Sin ella no podría subsistir artista ni obra alguna. Entonces esto, que es de carácter necesario y a la vez de sumo disfrute, habría tomado forma de algo repetitivo, predecible, contingente. La dificultad del asunto no estaría en qué es a lo que se asiste al ver una muestra o una obra (pintura, instalación, escultura, objeto, performance, fotografía, temáticas actuales y tradicionales) sino en cómo es aquello a lo que se asiste. Es decir, objeto la modalidad que atañe a la producción artística tucumana que parece haberse vuelto cómoda de sí misma, tranquila con sus planteos estéticos y conceptuales ya explorados y aceptados, y por lo tanto, siempre igual, chata, narcotizada y narcotizante. En este punto cualquier pregunta acerca de la responsabilidad al producir sentido se ha diluido, la interrogante por la relación de la práctica artística con lxs espectadorxs es fácilmente obviada y el cliché de que “el arte es elitista” cobra nuevo sentido: no porque sea de difícil acceso para la mayoría, sino porque lxs artistas parecen ampararse demasiado en esta supuesta dificultad para no hacerse cargo de su responsabilidad como productorxs de sentido en un contexto que implica la mirada del Otro. Si la idea de que el/la artista es esx genix malditx que produce aisladx de la sociedad en su taller solitario, inspiradx por sus arrebatos de locura, es una concepción romántica y caduca de lo que es ser artista, la idea de que el arte es sólo para algunxs pocxs capaces de arbitrar ciertas interpretaciones, ¿no es también una idea romántica y caduca? Esa relación de artista y obra con espectador, ¿no es más propia de algún otro contexto en el que lxs artistas eran esos seres malditos incomprendidos por su sociedad y su tiempo, y sólo entendidos entre ellxs mismxs -y a veces ni siquiera eso-, e inadecuada y vencida para nuestro contexto?

De que lxs artistas seamos descuidadxs en nuestra interrelación con el espectador no se sigue que seamos sumamente cuidadosxs en la producción. Me pregunto si aquella rutina no es consecuencia de una rutinaria forma de pensar y “hacer” el arte, propia de una situación acomodada de la pequeña escena artística donde todxs nos conocemos, donde nuestras recíprocas complacencias resultan a veces más eficaces y aceptadas que un análisis crítico o que la toma de decisiones sensata. Pareciera que todo esto se trata de algún juego de esperables resultados: es esperable que a las muestras vayamos lxs mismxs artistas que producimos y haya una marcada ausencia de algún público alternativo a este; es esperable que se me concedan ciertos permisos puesto que mis amigxs-espectadorxs sabrán perdonar la cuestionable o deficiente calidad de mi montaje o de mi obra; es esperable que sigamos reclamando reconocimiento por parte de una sociedad con la que no nos esforzamos en entrar en diálogo porque eso alimenta esa visión elitista del arte, porque si es elitista es cómoda, porque si es cómoda es legitimada y legitimadora de su propia comodidad.

 

¿Cómo salir del círculo vicioso?

No me interesa explayarme en este apartado puesto que en texto al que me remito en el título está mejor expresado. Sí me interesa marcar una postura; que el arte tenga este tenor narcotizado y acomodado no es casual, que siga insistiendo en este modo de ser y de hacer también es una decisión colectiva tácita de lxs artistxs que nos obstinamos en asumirnos un tanto disociados de esa mirada alterna del que no es igual a unx mismx.

La buena noticia es que hace unos años empezaron a recaer sobre sí mismxs algunxs artistas que indagan ese entramado social, sus problemáticas locales y globales, y su lugar como artistas en ese tejido, y aunque no sean mayoría, sobre todo en los últimos cinco años han ido alcanzando aceptación colándose en ese entramado y reacomodando con eficacia el terreno artístico según su discurso y su planteo estético.

 

* Texto comentario del ensayo “El arte cómodo y el arte que incomoda” publicado en Archipiélago/escritos sobre arte contemporáneo en Tucumán.  CHARQUI/ediciones. San Miguel de Tucumán, 2014

Foto: Emilia Longhini – Borde Galería

 

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3 comentarios en “Juegos de rutina. La disputa entre la comodidad y la interrogación en el arte de Tucumán”

  1. Profile photo of NoeliaSoria NoeliaSoria dice:

    Podría ser que a algunos artistas del mundillo tucumano les aterroriza el hecho de que el arte pueda tener llegada a la mayoría de la población, creo tiene que ver con esta comodidad que planteas, de que “el común de la gente” no esta inserto en el lenguaje contemporáneo del arte y por lo tanto se reduce considerablemente la cantidad de personas que puedan o no cuestionar con argumentos válidos tus trabajos, y por otro lado a mi parecer hay una mirada descalificadora hacia el espectador que “disfruta sin comprender” , entre tanto conceptualismo de alguna manera rige la ley de analizar obras en detalle y si no podes decodificar signos no entendiste nada, a veces veo a las personas que pasan por un museo o espacio cultural sin mirar o miran con temor de entrar, creo que es producto de la frustración que puede generarle no comprender lo que vayan a ver adentro.
    Hay obras que traspasan todas las fronteras de entendimiento y conmueven en mayor o menor medida a cualquiera, quizás habría que hacer que el espectador pierda el miedo y la única forma es dándoles seguridad a través de la educación, en el momento en que el sistema educativo se plantee nuevos modelos inclusivos para las artes, necesarias en el hombre desde que el hombre es hombre, culturalmente vamos a poder subsanar esa enorme brecha temporal que quedo desde el renacimiento hasta nuestros días.

    1. Profile photo of NoeliaSoria NoeliaSoria dice:

      que onda esto gaspar! aajja

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