agustin gonzalez goytia

Retrato: Agustín González Goytía*

Por Rocío Valdivieso

 

(…)
Pareces amable y muy predispuesto al diálogo. Parece que tus imágenes a algunas personas les resultan seductoras, misteriosas, tienen un atractivo que las distingue, que vendría a ser tu estética, que claramente te diferencia. No sé si vos, cuando producís, te proponés eso.

Me gusta que las imágenes sean sugerentes, me propongo descubrir algo cuando las hago, sorprenderme con algo desconocido, no tener el control.

La producción artística para vos se trata, más que de expresar algo, de descubrir algo.

Mis pinturas son rápidas.

Las podés hacer en gran cantidad y luego editar lo que vas a mostrar.

Eso me lleva a descartar muchas de ellas. Me interesa que esté el gesto.

Te interesa que sean simples. Tal vez eso sea lo atractivo y misterioso. No sabés. Dicen que sos el más tímido. Que hablas poco. Escuché que tu trabajo podría entenderse casi como un desafío a la pintura y un auto-desafío al oficio de pintor.

No sé si exactamente es un desafío. Fui cambiando los “modos”, la manera de hacer.

Tu desafío es no aburrirte, y probar cosas, intentar, expandir la pintura hacia lugares desconocidos que signifiquen un problema nuevo.

Creo que en la pintura es ese “desafío”, que se potencia por toda su historia. Quiero darle vitalidad y actualidad a esa historia.

Dicen que sos arriesgado.

Además de artista plástico, soy Dj. Antes pasaba música en un bar.

Pero no tenés muy en claro cuáles son las conexiones entre tu producción plástica y tu música. Quizás sea una especie de clima o de historia. A veces te gusta pensar las pinturas como canciones.

Ahora que lo pienso, tal vez me serviría pensar al revés también.

Cuando pintás no te aleja de la música de otros, y escuchás repetidas veces el mismo disco cuando trabajás. Dicen que de alguna manera sos como el representante de una generación. Vi tus trabajos en internet. Vi que trabajás por “series”.

Sí, es verdad lo de las “series”, pero esa palabra no me gusta, porque los veo más como “modos”, porque son formas que se repiten en el tiempo, redefiniéndose.

Ahora estás trabajando con los portones, que a mí personalmente me remiten a la aristocracia, y a una barrera entre lo que hay afuera y lo que hay adentro. Quiero saber sobre el proceso que derivó en el modo portones.

Surgió de un ejercicio que hice en una clínica en el 2013, que consistía en elegir un objeto importante para mí, y con el que tuviera una relación frecuente en la vida cotidiana; elegí un pisapapeles de plomo que siempre anduvo dando vueltas en mi casa paterna. A partir de esa elección y de verla junto a las pinturas grises que estaba haciendo, empecé a encontrar relaciones entre otros objetos que me rodeaban y mis pinturas.

Sobre todo te interesan los portones porque son puro dibujo. Además los relacionabas con los ornamentos de las fachadas que todavía pueden verse en muchas casas antiguas de Tucumán, y veías en ellos, a la vez, la ostentación y el estado de destrucción.

Son vestigios de algo que en su momento fue esplendoroso.

Tus portones ahora son cada vez menos portones, y más estructuras mutando constantemente. Dicen que sos muy constante en su trabajo. Me parece que también te interesa mucho la cuestión del material.

Sí, los materiales siempre dicen cosas.

Siempre suman una capa de sentido. Usás siempre materiales que se oponen a lo que indica la pintura tradicional, materiales poco “nobles”, como pinturas muy baratas, de mala calidad.

Habitualmente utilizo un papel que sólo consigo en Tucumán.

Ahora, estás probando también la pintura sobre gabardina cruda. Dicen algo así como que aquí en Tucumán encabezas una “vanguardia”. Dicen que tu producción tiene contenido social, que expresa una preocupación por la sociedad. Vos decís que no.

Cuando iba a la escuela mi ídolo máximo fue Carlos Alonso, porque su obra era (y es) el soporte de un discurso político muy fuerte y expresión de su compromiso social.

Pero con el tiempo te diste cuenta de que no te interesaba el discurso de Alonso, sino más bien su manera de usar la pintura para contar algo.

Claro, porque me interesa saber si a través de tu trabajo vos también intentás expresar una crítica o preocupaciones sociales.

Mm, pregunta bien difícil. Pero, no. La verdad no me interesa hacer una crítica.

Tus colores son sucios.

Respecto a eso, no uso paleta. Los colores van directo al soporte. Si se fusionan, eso sucede directamente en la superficie. Bueno, tampoco es que uso muchos últimamente. Rosa. Algún naranja (tal vez). Blanco. Todos combinados con negro. Me gusta esa sensación de “tiempo”.

(No sabes si decir pasado)

Como si la pintura estuviera mezclada con el hollín que se deposita en los objetos, o fuera resultado del paso del tiempo. Percibo, al conocerte, una musiquita…pero todavía no puedo saber cómo nombrarla.

 

 

 

 

 

Agustín González Goytía es artista plástico, músico y Dj. Nació en Tucumán en 1981. Vive y trabaja en Tucumán.

“Mi trabajo gira en torno al dibujo y la pintura. Me ubico en estas disciplinas académicas reflexionando sobre sus esquemas tradicionales. Considero este cuerpo de obra como un boceto en estado de estudio constante. Desde este estado de esbozo, apunte o borrador juego con las ideas de obra acabada / boceto, bellas artes / artes decorativas y objeto artístico / objeto no artístico; poniendo en dialogo pinturas, dibujos y esculturas con objetos encontrados.”

www.agustingonzalezgoytia.tumblr.com

 

 

*Variación de texto publicado originalmente con el título “Supuestos y verdades” en Archipiélago/escritos sobre arte contemporáneo en Tucumán.  CHARQUI/ediciones. San Miguel de Tucumán, 2014

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